Tu cerumen puede decirte lo sano que estás. ¿De qué color es el tuyo?

Como ocurre con la mayoría de los fluidos corporales, el cerumen no suele ser un tema de conversación casual. Pero el hecho es que esta sustancia pegajosa es muy importante para nuestro organismo, y puede decirnos un montón de cosas sobre nuestra salud. Puede que la idea suene asquerosa, pero la próxima vez que te limpies los oídos, deberías echar un vistazo de cerca a lo que sale de ellos.

Lo que muchos no saben es que el cerumen no es sólo algún tipo de acumulación de suciedad en nuestros oídos. En realidad, es creado por nuestro cuerpo para prevenir que las bacterias y la suciedad entren en el canal auditivo, de modo que este pringue pegajoso mantiene nuestros oídos limpios, sanos y funcionales. La cera en sí misma es una combinación de ácidos grasos de cadena larga, escualeno y alcohol.

Sin embargo, a pesar de lo importante que es esta sustancia, a nadie le gusta verla gotear de los oídos de los demás. De modo que cuando notes que tienes un exceso de ella en tu oído, no tengas reparos en coger un paño húmedo y lavártelo. Si prefieres usar una torunda de algodón, asegúrate de no insertarla en tu canal auditivo o correrás el peligro de dañar tu tímpano.

Debajo se describen algunos ejemplos de lo que los distintos colores de cera significan sobre tu salud…

1. Amarillo, húmedo y pegajoso

Éste es el tipo de cera más común en adultos. La textura húmeda y pegajosa ayuda a evitar que el canal auditivo se seque y se produzcan picores.

2. Gris

Puede que el cerumen gris resulte extraño, pero si lo ves en tu torunda de algodón, no es motivo de preocupación. El color gris suele ser el resultado del proceso natural de limpieza del oído. Pero si la cera está seca, resulta quebradiza y te pica el oído, podría ser un síntoma de eccema. Si notas estos síntomas, es mejor que te lo mire un médico.

3. Amarillo claro

Este color es el más habitual para los niños, que tienden a producir una mayor cantidad de cerumen que los adultos. Sin embargo, a medida que crecen, la producción de cera disminuye de manera gradual.

4. Pegajoso y oscuro

El cerumen más oscuro de lo habitual suele indicar que el cuerpo está sudando más de lo normal. Cuanto más oscura sea la cera, es más probable que esta sudoración adicional provoque olor corporal. A pesar de ello, es algo totalmente sano.

5. Oscuro y espeso

La ansiedad y el estrés pueden hacer que nuestro cuerpo produzca más cerumen. La sudoración intensa también puede llevar a un aumento en la producción de cerumen, lo que puede bloquear el canal auditivo y provocar problemas de audición temporales. Si notas que tu cerumen es oscuro y espeso, deberías asegurarte de limpiar tus oídos de manera regular para evitar cualquier problema. También es un buen indicador de que podrías querer buscar maneras de reducir el estrés en tu vida.

6. Seco, blanco y descascarado

Es un tipo de cerumen perfectamente normal y sano. La gente que produce este tipo de cera suele tener menos olor corporal que quienes producen cerumen más oscuro.

7. Negro o marrón oscuro

El cerumen de color marrón oscuro o incluso negro puede dar bastante miedo, pero la buena noticia es que no hay nada de lo que preocuparse. El color oscuro puede ser simplemente el resultado de un exceso de producción de cera (como ocurre cuando estamos estresados). También puede significar que la cera ha estado en el oído durante más tiempo. Cuando se elimina, el mayor contacto con el oxígeno hace que adquiera un color más oscuro.

8. Húmedo y que gotea

Es normal que la cera salga de nuestros oídos de vez en cuando, puesto que es sólo parte del proceso natural de limpieza. Pero cuando la cera se vierte desde los oídos en grandes cantidades y contiene pus o sangre, es un síntoma seguro de tímpano perforado. En este caso, busca atención médica inmediatamente.

9. Cera sanguinolenta

El cerumen viejo a veces tiene el aspecto de sangre seca. Si notas esto, busca atención médica: podría significar que tienes el tímpano perforado.

Como puedes ver, hay cerumen de una amplia gama de colores, y la mayoría de ellos son completamente sanos, incluso aunque no lo puedan parecer. Así que la próxima vez que te estés limpiando los oídos, echa un vistazo más de cerca a esa torunda de algodón sucia. Puede que te dé repelús, ¡pero también es una excelente manera de identificar un problema y afrontarlo antes de que se agrave!

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