¿Qué le pasa a tu cuerpo cuando dejas de fumar?

Si piensas que puede llevarte años ver los beneficios en la salud de dejar de fumar, piensa de nuevo.

La gente que deja de fumar puede asumir que harán falta años para que se deshaga todo el daño que los cigarrillos provocaron en su cuerpo. Sin embargo, eso no es así. De hecho, la curación comienza de manera casi inmediata después de dar la última calada. Si eres fumador, esto es lo que ocurrirá si le das la patada a este hábito.

Veinte minutos después de tu última calada, tu ritmo cardíaco vuelve a la normalidad. La nicotina del tabaco provoca que la presión sanguínea y el ritmo cardíaco se eleven. Después de 20 minutos, cuando la nicotina ha pasado por tu cuerpo, tu ritmo cardíaco se normalizará. Tras dos horas, también se normalizará tu presión sanguínea. Éste también es el momento en el que experimentarás tu primer antojo de nicotina.

Si puedes aguantar ese antojo y llegar a las 12 horas, se reducirá significativamente el monóxido de carbono en tu sangre. Como los niveles de monóxido de carbono en la sangre disminuyen, los niveles de oxígeno en sangre aumentarán. Esto tiene beneficios inmediatos para tu corazón.

Tras 24 horas de estar libre de humo, el riesgo de enfermedad coronaria se desploma. Los fumadores tienen un 70% más de riesgo de enfermedad coronaria, la principal causa de muerte en Estados Unidos. El riesgo de ataque al corazón también comienza a disminuir después de sólo un día.

Tu sentido del olfato y el gusto vuelven a la normalidad alrededor de 48 horas tras tu último cigarrillo. Las terminaciones nerviosas de tu lengua y tu nariz se regeneran, permitiéndote disfrutar de verdad de una comida por primera vez en años.

Los antojos de nicotina llegan a su peor momento después de tres días sin fumar. Puede que experimentes nerviosismo extremo, náuseas, dolores de cabeza y depresión. Es en este momento cuando mucha gente se cae del vagón. Sin embargo, si puedes evitar la tentación, los antojos empezarán a disminuir después del tercer día.

Después de tres semanas tras dejar de fumar, la capacidad de tus pulmones vuelve a la normalidad. Esto significa que podrás hacer ejercicio sin empezar a jadear. Los antojos de nicotina también deberían desaparecer por completo a la tercera semana.

Tras un mes, tus pulmones se habrán reparado casi por completo. Esto varía dependiendo del tiempo que hayas estado fumando. En fumadores empedernidos, puede llevar hasta nueve meses. Sin embargo, en la mayoría de la gente los pulmones se curan alrededor de uno o dos meses después de dejar de fumar.

Un año después de dejar de fumar, tu riesgo de enfermedad cardíaca disminuye a la mitad que el de un fumador. Todavía será mayor que el de los que nunca hayan fumado, pero no deja de ser una mejora notable.

Después de cinco años, tu riesgo de derrame cerebral cae significativamente. Cuando dejas de fumar, los vasos sanguíneos vuelven a la normalidad, lo que reduce tu riesgo de derrame. Tras cinco años, el riesgo de derrame cerebral disminuye hasta igualar al de alguien que no fume.

Diez años después de tu último cigarrillo, el riesgo de cáncer de pulmón baja hasta la mitad del de un fumador. También disminuye considerablemente el riesgo de otros tipos de cáncer, incluyendo el de páncreas, de esófago, de boca y de garganta.

Como puedes ver, no importa durante cuánto tiempo hayas fumado o lo mayor que seas, hay importantes beneficios de darle la patada al hábito. Si eres fumador, haz planes para dejarlo hoy mismo.

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