Por qué no deberías beber alcohol después de hacer ejercicio

Es fin de semana y acabas de terminar de entrenar. Sientes la tentación de salir por la noche con los amigos, y seguro que vas a tomar una o dos cervezas. Las consecuencias de beber alcohol después de un entrenamiento intenso no son tan funestas como pudieras pensar. Sin embargo, los efectos del alcohol pueden anular tus esfuerzos de entrenamiento a la vez que perjudican la recuperación de tus músculos y afectan a la composición de tu organismo.

El alcohol es tóxico para tu régimen de entrenamiento

Dejar el hábito de beber es más fácil de decir que de hacer, sobre todo si siempre estás socialmente activo. Decir no al alcohol mientras ves a tus amigos dándose el gusto de beber cerveza y vino puede resultar estresante. Sin embargo, si realmente quieres estar sano y tener un cuerpo mejor, deberías pensar en tus objetivos de entrenamiento como tu motivación para mantenerte alejado del alcohol.

El alcohol es tóxico cuando lo consumes justo después de entrenar. Fuerza a tu cuerpo a usar la energía que tienes almacenada, y esto puede tener un efecto negativo en tu recuperación. A la mañana siguiente te sentirás más dolorido que de costumbre. Debido a esto, no dispondrás de tanta energía como quisieras, poniéndotelo más difícil para concentrarte y trabajar eficazmente al día siguiente.

El alcohol puede provocar deshidratación

Los hombres deberían ser conscientes de que beber alcohol después de entrenar puede reducir sus niveles de testosterona. Esta hormona es importante a la hora de generar masa muscular. Como resultado, se dificulta la recuperación o, al menos, se ralentiza.

En vez de beber cerveza después de entrenar, deberías optar simplemente por el agua. La cerveza y otras bebidas alcohólicas pueden provocar deshidratación, que puede afectar a tu rendimiento y al resultado de tu entrenamiento. Esto es especialmente cierto si has realizado levantamiento de pesas intenso o sesiones de ejercicios cardiovasculares. Mantenerte hidratado resulta muy importante, así que bebe agua después de hacer ejercicio para alimentar a tus músculos con el fin de que se puedan reparar a sí mismos.

Además, cuando bebes alcohol, sentirás la necesidad de ir al baño más a menudo. Esto se debe a que actúa como un diurético, lo que puede absorber el agua que tienes en tu cuerpo. A medida que orinas, te acabarás sintiendo más cansado. Por otro lado, la definición muscular se reduce enormemente, sobre todo si haces un hábito de la ingesta del alcohol después del entrenamiento.

El alcohol añade grasa a tu abdomen

Beber alcohol no sólo es desfavorable para tu salud, sino que también añade más grasa a tu sección media, oponiéndose así a tus objetivos de entrenamiento. Es probable que hayas oído hablar de la barriga cervecera, que es el producto de consumir bebidas alcohólicas de manera habitual. A medida que continúas bebiendo alcohol, añades más kilos en vez de perder peso debido a las calorías vacías que contiene la bebida.

Algunas personas son más propensas a ganar peso que otras debido a sus genes. Si eres uno de ellos, deberías evitar categóricamente beber alcohol después de tus sesiones de entrenamiento.

El alcohol puede provocar trastornos médicos

Además de la grasa abdominal, cuando consumes alcohol de forma habitual también puedes desarrollar enfermedades, como las enfermedades coronarias y la diabetes. La grasa adicional que se deposita en tu cuerpo puede provocar trastornos graves, sobre todo en los hombres, quienes almacenan la grasa en el abdomen de forma natural.

Sin embargo, no tienes que eliminar por completo el alcohol de tu vida. Siempre que limites tu consumo de cerveza y de otras bebidas alcohólicas a las ocasiones especiales, estarás bien. Pese a ello, si acabas de entrenar, es mejor mantenerte alejado del alcohol, ya que no proporciona ningún beneficio en absoluto para la salud.

   

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