Por qué los hisopos no son la forma correcta de limpiarse los oídos

Muchas personas usan un hisopo o bastoncillo para eliminar la suciedad y el exceso de cerumen, y es probable que seas una de esas personas. Por desgracia, los expertos médicos aconsejan que es hora de dejar de usar los hisopos, ya que también provocan problemas en los oídos. Podrían causar varios desastres, incluyendo la perforación del tímpano y una compactación grave del cerumen.

Sin duda, no quieres tener un canal auditivo dañado, ni tampoco quieres perder tu sentido de la audición. Éste es el motivo por el que no deberías meterte nada en el oído. La limpieza casera del oído es peligrosa incluso aunque pienses que es lo más cómodo.

Cerumen y canal auditivo

Tu canal auditivo tiene células que producen cera, que es lo que se llama cerumen. Algunas personas tienden a acumular el cerumen de manera más rápida que otras. Si no le pones remedio, la acumulación puede disminuir tu capacidad auditiva. Para algunos, la acumulación de cerumen puede provocar dolor. Éste es el motivo por el que la gente recurre a los hisopos para eliminar el exceso de cera y evitar tener que ver a un médico. Por supuesto, esto parece una buena alternativa a buscar ayuda médica, pero de hecho hace más mal que bien.

El tímpano

Uno de los principales motivos por los que no deberías usar un hisopo se debe a que te conviene proteger tu tímpano. Meter un hisopo por tu oído puede hacer que llegue fácilmente a tu tímpano, el cual es una parte muy delicada de tu oído. Cuando esto ocurre, incluso la presión más ligera puede romper tu tímpano y perforarlo. Esta experiencia desagradable puede producirte un dolor grave, y tu oído podría rezumar un líquido transparente.

Si te has perforado el tímpano, no entres en pánico ya que podrá curarse. Sin embargo, tarda entre varios días y semanas, e incluso puede resultar en una pérdida de la audición conductiva.

Cómo limpiarte los oídos

Dado que no deberías usar hisopos, es probable que te preguntes sobre cuál es la manera correcta de limpiarte los oídos, o si deberías limpiártelos. La respuesta a esto puede ser bastante confusa, ya que puede ser tanto afirmativa como negativa.

Sí, deberías limpiarte los oídos, especialmente el oído externo (la parte que puedes ver). Esta zona necesita una buena limpieza de forma regular, y puedes mantenerla sana usando un paño, agua y jabón. Por otro lado, en la mayoría de los casos no deberías limpiarte tu canal auditivo. Cuando te lavas el pelo o te duchas, el agua ya entra en tu canal auditivo y puede ayudar a ablandar la cera de su interior. Aparte de eso, la piel de tu canal auditivo crece externamente en un patrón de espiral. A medida que la piel crece, mueve tu cerumen, de manera que la cera puede caerse hacia fuera mientras duermes sin necesitar tu ayuda.

Como puedes ver, los hisopos no son realmente necesarios. Si tienes una acumulación de cerumen grave, no deberías recurrir a los hisopos. En vez de eso, visita a un médico que pueda eliminar la cera mediante una solución que contiene un poco de agua oxigenada y que se inyecta en tu oído. Aunque puede dar miedo, en realidad es algo casi indoloro y resulta muy eficaz.

Si el cerumen compactado se convierte en un problema habitual para ti, puedes pedir a tu médico ayuda para realizar una limpieza en casa. La mayoría de los médicos recomendarán el uso de una solución compuesta de alcohol, agua corriente y vinagre blanco en partes iguales. Siempre que no te metas hisopos o cualquier otra cosa en tu oído, podrás mantenerlo sano.

   

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