La deshidratación te está haciendo enfermar y engordar, y éste es el motivo

Si tienes sed, es que estás deshidratado.

Según algunos estudios, si bebes unos 450 mililitros de agua a lo largo del día antes de todas tus comidas principales, y también disminuyes tu ingesta de comida, no sólo perderás peso sino que lo habrás perdido durante un año.

Los expertos creen que a lo largo de un año, la gente que aumenta su consumo de agua en un litro y medio al día quema 17400 kilocalorías adicionales. Eso equivale a perder 2,3 kilogramos.

Cuando bebes agua fría, aceleras tu tasa metabólica y quemas calorías. Esto hace efecto diez minutos después de beber el agua, y el pico se logra entre treinta y cuarenta minutos después de hacerlo.

Los efectos perjudiciales de la deshidratación incluyen problemas de piel, de vejiga, de riñones y del sistema digestivo, además de agotamiento y dolores de cabeza. Para nosotros, el agua es tan importante como el aire. Hidratarnos es un asunto serio.

La deshidratación ocurre antes de que sientas la sed. Tomar sorbos de agua a lo largo del día es probablemente la mejor manera de combatir la deshidratación. Así que mantén cerca de ti un vaso o una botella de agua. Si no te gustan las mañanas, beber dos vasos después de despertarte normalizará tu presión sanguínea y será mejor para tu salud que beber café con el estómago vacío.

Un montón de gente piensa que el zumo, los refrescos o el té pueden ser tan útiles de cara a combatir la deshidratación como el agua. Pero esto es incorrecto. El exceso de sales y azúcares que introduces en tu cuerpo se elimina con ingentes cantidades de agua. Si de verdad eres incapaz de separarte de tu taza de café, sólo asegúrate de que bebes un vaso de agua por cada taza de café que consumas.

Cuando bebes agua de manera habitual, aceleras tu tasa metabólica y te sientes más “lleno”. Esto hace que comas menos. No hay forma más segura ni sana de perder peso que beber agua.

Éstos son los motivos por los que la deshidratación hace que engordes y enfermes:

1. Agotamiento

El agua es una de las fuentes de energía más importantes de nuestro organismo. Estar deshidratado puede ralentizar el trabajo de las enzimas, lo que lleva al agotamiento.

2. Alergias y asma

El cuerpo restringe las vías aéreas para conservar el agua, sobre todo cuando está deshidratado. También se ha observado que el organismo produce mucha más histamina cuando está cada vez menos hidratado.

3. Niveles elevados de colesterol

El cuerpo produce más colesterol como una manera de evitar la pérdida de agua. Esto ocurre mucho durante la deshidratación.

4. Problemas de vejiga y de riñón

Durante la deshidratación, las toxinas y los desechos ácidos se acumulan. Esto genera un entorno donde las bacterias pueden desarrollarse. De esta forma, los riñones y la vejiga serán más vulnerables a la inflamación, el dolor y las infecciones.

5. Estreñimiento

Durante la deshidratación, el colon proporciona más agua que el resto de partes del cuerpo, de manera que los otros órganos puedan funcionar. Sin agua, las heces se mueven con más lentitud a lo largo de los intestinos. Incluso a veces ni siquiera llegan a moverse.

6. Dolor en las articulaciones

El relleno de cartílago de las articulaciones está hecho en su mayor parte de agua. Durante la deshidratación, el cartílago se debilita y se ralentizan las reparaciones.

7. Aumento de peso

Las células deshidratadas no disponen de suficiente energía, y la gente tiende a comer más cuando, en realidad, están sedientos.

8. Envejecimiento prematuro

La deshidratación hace que los órganos se arruguen y se marchiten antes de tiempo. Esto es evidente en el órgano más grande de nuestro cuerpo: la piel.

9. Presión sanguínea elevada

Como nuestra sangre está compuesta de alrededor de un noventa y dos por ciento de agua cuando estamos hidratados, durante la deshidratación la sangre se espesa y la resistencia al flujo sanguíneo provoca una presión sanguínea elevada.

10. Problemas cutáneos

La deshidratación provoca problemas con la piel debido a que se dificulta la expulsión de las toxinas. De esta forma, pueden producirse problemas cutáneos como la psoriasis, la dermatitis y la decoloración.

11. Problemas digestivos

Unos niveles bajos de agua y de minerales alcalinos como el magnesio y el calcio pueden provocar problemas en el sistema digestivo, como la gastritis, el reflujo ácido y las úlceras.

   

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