¿Es realmente malo dormir con el estómago lleno?

¿Siempre cenas a última hora? ¿O picoteas mucho antes de irte a la cama? Para muchos de nosotros, esta comida nocturna es la más sustanciosa del día.

Pero, ¿sabías que esto puede ser un gran problema, según el doctor Jamie A. Koufman?

Estudio

Koufman describe cómo cenar a última hora, especialmente comidas copiosas seguidas de poca o ninguna actividad, puede arruinar los sistemas de los que nuestros organismos dependen para procesar los alimentos. Una digestión adecuada es importante para absorber los nutrientes que consumimos y desechar lo que no absorbemos.

Comer por la noche también puede empeorar el reflujo ácido, un trastorno habitual que provoca de todo, desde indigestión a acidez, pasando por ronquera, tos y asma.

El criterio de Koufman, respaldado por décadas de consejo médico, ha sido confirmado por un reciente estudio de 2005 sobre los hábitos alimentarios nocturnos de 350 personas. Dicho estudio descubrió que cenar en las 3 horas anteriores a irse a dormir estaba asociado al riesgo de desarrollar síntomas de reflujo, incluso tras tener en cuenta el índice de masa corporal, el hábito de fumar y otros factores que podrían afectar a la acidez de estómago.

Pero si no comes más, sino más tarde, ¿seguirás ganando peso?

La respuesta es que probablemente sí. En los últimos años, los expertos han aprendido un montón sobre la relación de esta circunstancia con el peso. La evidencia sugiere que tu cuerpo sabe cuándo se supone que debe estar despierto y obtener comida, y cuándo se supone que debe estar dormido y no comer nada.

Por lo tanto, ¡alimentarlo en el momento inadecuado podría hacer que tengas problemas con la balanza! Las enzimas involucradas en la oxidación de los ácidos grasos son muy circadianas, de modo que saben cuándo se supone que deben metabolizar la glucosa, según la doctora Kristen Eckel-Mahan, del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Texas, en Houston.

Así que, ¿qué hacemos?

Cambiar las horas de las comidas puede ser algo difícil, especialmente teniendo en cuenta que con ello parece que echamos por tierra décadas de historia.

Empieza poco a poco

Si no sueles comer mucho durante el día, puede ser de ayuda empezar a picotear de manera saludable, de manera que no comas en exceso cuando llegues a casa.

Además, la próxima vez que sepas que llegarás tarde a casa, prueba este truco: toma un desayuno pequeño con muchas proteínas, y no te saltes la comida.

Es importante tener huevos cocidos a mano, o meter al microondas un paquete de gachas instantáneas y mezclarlas con unos frutos secos. Recuerda no hacer cambios bruscos al principio, para que tu cuerpo se pueda ajustar a horas de comida regulares. Alrededor de las 13:00, o unas 4 horas después de desayunar, toma una comida ligera como una ensalada con pollo o pescado.

De esta manera, cuando llegues a casa estarás menos hambriento y serás más consciente de lo que comes. Haz alguna actividad ligera para evitar la indigestión después de cenar, como fregar los platos, dar un paseo por el vecindario o hacer la colada.

   

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