¡Cómo Entrenar a Tu Cerebro Para Que Deje de Preocuparse!

Tu salud mental se ve afectada por la preocupación que es algo muy perjudicial. Algunas personas dicen que es algo que se puede evitar si tan solo se entrena al cerebro para que no se preocupe porque simplemente se trata de un hábito. Otros piensan que su objetivo es ayudar al cerebro a aprender de los errores anteriores y a estar preparado ante nuevas experiencias. Pero, independientemente, de si es algo malo o bueno, es algo que distrae al cerebro y hace que piense solo en un futuro específico sobre el cual no tenemos control.

La diferencia entre la depresión y la preocupación es que la preocupación es la condición en la que tu cerebro se centra en eventos en el futuro que no se pueden controlar y la depresión es una condición en la que el cerebro se centra en algo que ya sucedió en el pasado y se lamenta y se quisiera cambiar. En otras palabras, creemos que no podemos hacer nada para cambiar el futuro, pero de hecho podemos tomar una decisión significativa de actuar sobre lo que nos preocupa. Aquí te ayudaremos a entrenar a tu cerebro para que te prepares para los próximos eventos y dejes de preocuparte.

Trucos para entrenar tu cerebro para que no se preocupe nunca más

1. Escríbelo y deja de preocuparte

Esta técnica ha demostrado brindar los mejores resultados en el entrenamiento del cerebro para que no se preocupe. Si no puedes dormir a causa de la preocupación por algo en específico, escríbelo en un pedazo de papel o en formato electrónico. Si lo haces, tu cerebro podrá relajarse al no tener que gastar energía para recordarlo. Así, por ejemplo, si necesitas recordar qué preparar o servir cuando venga tu amigo, escribe “¿Qué preparar?”.

De esta forma, dejarás que tu cerebro sepa que esto es de gran importancia al escribirlo. Por lo que el cerebro ahora sabe que no lo olvidarás y se centrará en la solución del problema o la tarea en lugar de preocuparse de no olvidarla.

¿Y por qué la escritura ayuda? Los expertos han encontrado una prueba de que quienes se preocupan de forma crónica pueden convertirse en evasores de problemas crónicos también. Los expertos realizaron una prueba en la que le dijeron a los preocupados que anotaran tres posibles resultados para los eventos que los preocupaban, y evaluaron los resultados de las soluciones prácticas. Cuando se evaluó el trabajo de los participantes y puntuaron la concreción, se demostró el vínculo opuesto entre la concreción y el grado de preocupación. Esto implica que su trabajo era menos concreto, mientras más se preocupaban por el problema. Esto demuestra que preocuparse no da una mejor solución al problema, sino que en realidad muestra que es una respuesta de evasión cognitiva.

2. Usa la meditación como una forma de liberar el cerebro

La meditación también puede ser de mucha utilidad si tu cerebro se preocupa demasiado. Expertos de la Revista Psychosomatic Medicine, investigaron los beneficios que ofrece la meditación, y demostraron que tiene la capacidad de disminuir el grado de preocupación y de ansiedad cognitiva. Muchas personas piensan que la meditación requiere mucho tiempo, y que no tienen tiempo para meditar, pero la verdad es que puede durar menos de 30 segundos si cierras los ojos y te quedas quieto. Este proceso de relajarte y alejarte de todas las preocupaciones y el estrés es el primer paso para enseñarle a tu cerebro a no preocuparse.

Así que si te tomas algo de tiempo para relajarte y desconectarte de todas las preocupaciones y el estrés que tienes en tu vida, serás capaz de centrarte en lo que realmente es más importante atender en el presente y en el futuro también. Mientras meditas, también podrías pensar en las cosas que te preocupan, pero esto es normal. Las personas, que de alguna manera se han hecho expertas en el entrenamiento del cerebro, sugieren visualizar los pensamientos sobre el problema que causa preocupación a medida mientras entran en el cerebro, y también visualizar como salen del cerebro de forma simple y rápida.

3. Haz ejercicios para hacer que tu cerebro y tu cuerpo no se preocupen

Las preocupaciones presentan la forma en la que tu cerebro elige actuar y resolver el problema o si luchar contra él o huir. Se puede presentar con un ejemplo de miedo, como cuando un puma te ataca, e inmediatamente sientes un alto nivel de adrenalina y esta sensación de miedo es muy similar a la que sientes cuando te preocupas, solo que se extiende a un período más largo de tiempo y a un nivel inferior.

El mismo estudio que mencionamos anteriormente de la revista Psychosomatic Medicine descubrió que el ejercicio también puede ser muy eficiente para reducir los síntomas de la ansiedad, así como del nerviosismo. Cuando sientes niveles reducidos de estrés, tu mente considerará que no hay mucho de qué preocuparse, y tu cuerpo no experimentará un estado de excitación incrementado.

Por lo que cuando hacemos ejercicios, esto constituye otra causa para que el ritmo cardíaco y la transpiración aumenten y también sentimos esto cuando estamos preocupados. Hacer ejercicios también puede disminuir la presión arterial, y esta también es una consecuencia de la preocupación. Así que cuando estés preocupado, da un paseo de 5-10 minutos, si puedes. Disfruta de la vista y los sonidos de la naturaleza que te rodea y presta atención a tu respiración y al movimiento de tus extremidades.

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