Cambios recomendados en el estilo de vida para personas con diabetes

El médico te acaba de decir que tienes diabetes.

¿Y ahora qué?

La diabetes se produce cuando tu páncreas deja de ser capaz de producir insulina, o bien cuando las células de tu cuerpo ya no responden a la insulina. El resultado es un nivel elevado de glucosa en la sangre (azúcar sanguíneo), lo que puede dar como resultado una micción frecuente, visión borrosa, aumento de peso, sed o hambre intensas, cortes y moretones que no se curan, entumecimiento en las manos y en los pies, y disfunción sexual (en los hombres).

La forma grave de la diabetes puede afectar negativamente a tu calidad de vida. Sin embargo, no tiene que hacer que tu vida diaria resulte difícil o dolorosa. Con unos pocos cambios en el estilo de vida, puedes controlar de manera efectiva este trastorno metabólico y llevar una vida normal.

Aumenta tu actividad física

No estamos sugiriendo que debas apuntarte a un gimnasio de forma inmediata. Pero realizar pequeñas mejoras diarias en tu actividad física es un buen comienzo. Caminar al menos 30 minutos cada mañana, barrer y aspirar el suelo, hacer jardinería y cosas parecidas puede quemar calorías y ayudarte a reducir tu nivel de azúcar en sangre.

Controla tu peso

¿Cuándo fue la última vez que te subiste a una báscula? Es posible que todo este tiempo hayas estado culpando de tu aumento de peso a tus antojos de comida o a tus elecciones de alimentos, mientras te has olvidado de comprobar al verdadero culpable. Un nivel elevado de glucosa en sangre puede llevar a un aumento de peso inexplicable, así que elimina los alimentos que lo provocan. Esto puede suponer reducir el tamaño de tus raciones y renunciar a los refrescos, los bombones y el picoteo entre las comidas.

Opta por alimentos más sanos

Los alimentos que eliges importan un montón cuando tienes diabetes. Así que, tanto si vas a cenar en casa o en un restaurante, haz un esfuerzo consciente para elegir alimentos saludables.

Éstos son algunos de los alimentos potentes que te proporcionarán las vitaminas, los minerales y la fibra que necesitas para controlar la enfermedad: manzanas, espárragos, aguacates, judías, arándanos azules, brócoli, zanahorias, arándanos rojos, pescado, semillas de lino, ajo, col rizada, melón, frutos secos, avena, quinoa, frambuesas, uvas rojas, cebollas rojas, pimientos rojos, soja, espinaca, té, tomates y yogur.

Hidrátate más a menudo

Beber agua es importante para todo el mundo, pero incluso más para los diabéticos. Esto se debe a que tener un nivel elevado de glucosa en sangre puede hacer que se acumule en el torrente sanguíneo y provoque un exceso de azúcar en los riñones. Mantenerse hidratado contribuye a prevenir esta complicación al restituir el agua perdida al procesar la glucosa en el organismo, y ayuda a que los riñones funcionen con normalidad.

Ponte la insulina

Aunque es posible que no sea necesario en los casos leves de diabetes, las inyecciones de insulina son necesarias si tu páncreas ya no la produce. Consulta con tu médico para saber qué tipo de insulina es la mejor para ti.

   

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