4 alimentos naturales que previenen las enfermedades coronarias prematuras

Ingerir la variedad adecuada de alimentos resulta imperativo para tener un corazón sano.

El naturópata Ryan Bradley, profesor asistente en la Escuela de Medicina Naturópata de la Universidad Bastyr de Kenmore (Washington) afirma que “sin lugar a dudas, de todos los alimentos que existen, las frutas y las verduras [que son ricas en fibra, antioxidantes y compuestos que bloquean la absorción del colesterol LDL malo] tienen la mayor evidencia de proteger al corazón”. Tu corazón es un músculo que trabaja duro y necesita la dieta adecuada para fortalecerse y nutrirse. ¡Así que come un montón de frutas y verduras, y llena tus alimentos de nutrientes!

Éstos son 4 alimentos notables que hay que comer para cuidar mejor de tu corazón:

Cuando se trata de comer de forma saludable, la fibra es algo excelente que ingerir. Según Moyad, no sólo hace que te sientas lleno sin hacerte ganar peso, sino que también se une al exceso de colesterol en el tracto digestivo, ayudando al cuerpo a excretarlo. Además, en 2004, los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidor llevaron a cabo un estudio que estableció que las personas que comían entre 10 y 25 gramos de fibra soluble al día tenían niveles bajos en sangre de proteína C reactiva, la cual indica cuánta inflamación está experimentando el cuerpo. Las enfermedades cardiovasculares pueden desarrollarse de distintas formas, siendo una de ellas cuando la inflamación activa la producción de células inmunes, las cuales a su vez crean la placa que obstruye las arterias y reduce el flujo de sangre al corazón. Las legumbres, los frutos secos y los cereales integrales son ejemplos de alimentos ricos en fibra. En concreto, las legumbres contienen ácido glutámico, el cual reduce la presión sanguínea. Además de los alimentos ya mencionados, según Moyad, resultan opciones excepcionales las lentejas, las nueces, los porotos blancos, la avena, las almendras, la cebada, el arroz integral, la quinoa y las palomitas de maíz reventadas con aire caliente. Se recomienda una ración de media taza al día de alimentos ricos en fibra.

Las grasas poliinsaturadas presentes en el pescado, las nueces y la linaza (los antiinflamatorios ácidos omega 3) protegen contra las peligrosas variaciones del ritmo cardíaco y reducen la capacidad de coagulación de la sangre, disminuyendo así las probabilidades de que se produzcan obstrucciones en las arterias que posiblemente pongan en riesgo la vida. El ácido eicosapentaenoico (EPA) y el ácido docosahexaenoico (DHA), las formas más potentes de omega-3, sólo existen en las algas y en el pescado azul de agua fría (salmón, fletán, bacalao del Pacífico, caballa, sardinas y anchoas).

Consumir 170 gramos de pescado rico en omega-3 dos veces por semana está recomendado por la Asociación Estadounidense del Corazón (visita edf.org para acceder a la lista de pescados sin mercurio y capturados de forma sostenible publicada por el Fondo para la Defensa del Medio Ambiente). Si tienes un historial de enfermedad cardiovascular, diabetes y colesterol o presión sanguínea elevada, considera reforzar tu dieta con 1 gramo adicional de omega-3 procedente del pescado o las algas. Por cierto, el DHA es más probable que sea antiinflamatorio que el EPA, según los hallazgos realizados por el doctor Stephen Sinatra, autor del libro sobre salud cardiovascular Reverse Heart Disease Now (Wiley, 2007).

Al prevenir que el colesterol LDL se oxide y se acumule, los polifenoles ayudan a evitar que se produzca el endurecimiento de las arterias, lo que también se conoce como arteriosclerosis. Los polifenoles son potentes antioxidantes presentes en los alimentos vegetales con colores intensos. Además, los estudios apuntan a que aparte de proteger a las células de los vasos sanguíneos, los polifenoles mejoran también el flujo de la sangre.

Las granadas, el zumo de uva, el vino tinto, el chocolate negro, el té verde, la canela, la cúrcuma y el jengibre tienen un sabor intenso, lo que indica una fuerte saturación de polifenoles. El objetivo es consumir uno o dos de estos alimentos cada día, y añadir una cucharada de especias que contengan polifenoles procedentes de cortezas (canela), semillas (anís o cilantro) o raíces (cúrcuma o jengibre) a las comidas un par de veces por semana.

Actualmente, cada vez más y más productos de alimentación habituales (cereales, productos para untar y patatas fritas) integran fibra y semillas ricas en omega-3, como la chía, en sus listas de ingredientes. Hay una razón sólida detrás de esto. Un estudio realizado en 2007 descubrió que quienes sufrían de diabetes tipo 2 e ingerían cada día 2,6 cucharadas de fibra junto con semillas de chía experimentaron una reducción significativa de la presión sanguínea y de los niveles de proteína C reactiva. Esta práctica originaria de México consiste en incorporar 2 cucharadas de estas semillas pequeñas y de sabor suave a los yogures o las tortillas, o por encima de las ensaladas. La chía tiene una contraparte que posee una textura más áspera y más sabor a fruto seco: la linaza. Sin embargo, ambas semillas tienen idénticos beneficios para el corazón. Para obtener un mayor valor nutritivo de la linaza, se recomienda molerla antes de consumirla, ya que el cuerpo humano no puede digerir estas semillas enteras. Además, las semillas de cáñamo también son una excelente alternativa.

   

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