3 sorprendentes beneficios para la salud de una ducha fría

¿Te aterra la idea de una ducha helada? Éstos son algunos buenos motivos por los que deberías considerar bajar la temperatura:

Te despierta y te pone en alerta

Por muy insoportable que sea, usar agua fría al ducharte durante los primeros minutos es realmente bueno para tu cuerpo, ya que elimina el atontamiento más rápido que el café. El cambio de temperatura instantáneo puede incrementar tu estado de alerta mental. La combinación de mojado y frío puede generar un “choque” en tu cuerpo que te haga despertar y te fuerce a respirar de manera más profunda, lo que es saludable porque incrementa tu ingesta de oxígeno, de modo que tu mente se agudiza. También aumenta tu ritmo cardíaco, lo que puede mejorar el flujo de sangre a lo largo de tus órganos vitales.

Mantiene a raya la depresión

Los estudios han demostrado que aplicar distintas temperaturas de agua a nuestra piel podría modificar nuestro estado de ánimo y fisiología. La revista de divulgación Psychology Today citó una investigación de hidroterapia realizada en Virginia que sugería que la terapia de frío podría ser de ayuda en pacientes que sufren de depresión. Los investigadores piensan que activar de manera simultánea los receptores de frío de la piel, que se piensa que son entre 3 y 10 veces más que los receptores del calor, puede tener un efecto terapéutico. Los estudios también han demostrado que exponer al cerebro a una temperatura fría podría aliviar la inflamación cerebral, un mecanismo conocido de la depresión. Además, se ha observado que la exposición al frío activa el sistema nervioso simpático, lo que incrementa la secreción de la hormona noradrenalina en el cerebro, haciendo que las personas sientan un subidón de manera natural.

Acelera la recuperación de los músculos tras un entrenamiento

En el siglo XVII, el granjero austriaco Vincenz Priessnitz descubrió que el agua fría es terapéutica al observar a un corzo sumergir su pata herida por una bala en una fuente de agua fría cada tarde, y ver cómo se curaba por completo de manera gradual.

De hecho, varios estudios han demostrado que los baños fríos pueden curar. Un estudio de 2009 que involucraba a 360 personas que tomaban duchas frías tras montar en bicicleta, correr o hacer entrenamiento de resistencia, demostró que los baños fríos con agua a entre 10 y 15 grados Celsius son efectivos a la hora de reducir los dolores musculares. Otros estudios también observaron que la exposición regular al agua fría puede incrementar la masa muscular y reducir la grasa corporal, lo que es muy beneficioso para los culturistas.

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